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Tratamiento Hormonal del Cáncer de Próstata

La próstata requiere para su actvidad fisiológica la presencia de las hormonas sexuales masculinas o andrógenos. El 95% de estas hormonas se producen en los testículos testosterona (T) y dihidrotestosterona (DHT) y el resto en las glándulas adrenales (androstendiona y dihidroepiandosterona).

La testosterona es el más potente de todos los andrógenos y su producción está regulada por una hormona, la LH-RH (GnRH) que produce el hipotálamo y que, a su vez, estimula a la hipófisis para que segrege la hormona LH que activa en los testículos la producción de testosterona.

Una vez dentro de la célula próstatica los andrógenos se unen una proteína, el receptor androgénico (AR), que controla el crecimiento y desarrollo del tejido prostático. La finalidad del tratamiento hormonal es anular la producción de testosterona.

El tratamiento hormonal se utiliza en los casos de cáncer de próstata avanzado T3-T4 N0Mo asociado con radioterapia externa y en los pacientes con metástasis. Desgraciadamente no todas las células cancerosas responderán al tratamiento hormonal y, al cabo de unos años, puede ser necesaria la utlización de otras medidas terapeúticas.

¿Cómo se realiza el tratamiento?

Disponemos de cuatro procedimientos terapéuticos: orquiectomía, antiandrógenos, inhibidores de la liberación de LH-RH y estrógenos.

¿Qué es la orquiectomía?

Consiste en la extirpación de los testículos (castración). Es el método más simple y eficaz para reducir los niveles de andrógenos en el organismo. El procedimiento se realiza a través de una pequeña incisión en el escroto y suele efectuarse bajo anestesia regional o local, de forma ambulatoria. A las 24 horas los niveles de testosterona se han reducido en más de un 90%. El incoveniente es que es irreversible y acarrea problemas psicológicos y cosméticos, por ello actualmente el 75% de los varones prefiere los tratamientos farmacológiocos. La principal ventaja de la orquiectomía es que posee menos efectos adversos que los otros tratamientos y los pacientes refieren una mejor calidad de vida.

¿Qué son los antiandrógenos?

Són fármacos que actúan uniéndose al receptor androgénico (AR) evitando así que los andrógenos puedan interactuar con el tejido prostático. Existen dos tipos de antiandrógenos:

Esteroideos: acetato de ciproterona. Hoy su uso no está recomendado debido a las complicaciones cardiovasculares severas que sufren hasta el 10% de los pacientes.

No esteroideos: flutamida bicalutamida y nilutamida (no comercializada en España) Se utilizan asociados a los fámacos inhibidores de LHRH durante 2-3 semanas. Entre sus efectos adversos más comunes destacan la ginecomastia y mastodinia (aumento de tamaño y sensibilidad de las glándulas mamarias), inhibición del deseo sexual, disfunción eréctil, diarrea, toxicidad hepática (flutamida y nilutamida) y fibrosis pulmonar (nilutamida).

¿Qué son los inhibidores de la LH-RH?

En este grupo encontramos dos tipos de fármacos, los llamados agonistas LHRH y los antagonistas LHRH. Su acción también es conocida como “castración química”.

Agonistas LHRH

Actúan a nivel de la hipófisis estimulando los receptores de LHRH y, al cabo de unas pocas semanas, no se libera la hormona LH y los testículos dejan de producir testosterona. Los más utilizados son: triptorelina, goserelina, leuprorelina y buserelina. Se administran en inyección subcutánea o intramuscular, con sistemas de liberación prolongada, cada 3 o 6 meses. Como al iincio del tratamiento producen una elevación notable de los niveles de testosterona, que dura entre 10 y 20 días, es necesaria la administración concomitante de un antiandrógeno.

¿Qué riesgos tiene el tratamiento hormonal?

La mayoría de los pacientes sufren cansancio, pérdida de fuerzas y trastornos emocionales. El tratamiento hormonal está asociado a una notable disminución de la calidad de vida. Los efectos adversos más comunes son:

Osteoporosis

La osteoporosis es la pérdida de masa ósea. Al cabo de cuatro años de tratamiento la osteoporosis es muy frecuente, medidas como dejar de fumar, realizar ejercicio físico y los suplementos de vitamina D y calcio pueden mejorar la densidad ósea. El tratamiento con bifosfonatos y con parches de estrógenos también incrementan la masa ósea.

Sofocos

Es una sensación repentina de calor en el torax y en la cara acompañada con sudoración. Es muy semejante a la que ocurre en las mujeres menopáusicas. Llega a afectar al 50-80% de los pacientes. Existen fármacos como el acetato de megestrol, la venlafaxina y los parches de estrógenos que se utilizan para su control.

Disfunción sexual

La disminución del deseo sexual aparece en 95% de los pacientes y la disfunción eréctil afecta a un 80%, esta última puede paliarse con el uso de inhibidores de la PDE-5 (sildenafilo, tadalafilo, vardenafilo) o con inyecciones intracavernosas de prostaglandina E1.

Trastornos cognitivos

Es frecuente la pérdida de agudeza mental y los trastornos de ansiedad. La depresión puede presentarse en el 13% de los pacientes.

Pérdida de masa muscular

Es frecuente la disminución de la masa muscular y el aumento de peso, para compensarlo es importante mantener un adecuado programa de ejercicio.

Ginecomastia

Esta asociada con el uso de antiandrógenos y de estrógenos. Para prevenirla se puede efectuar un tratamiento con radioterapia profiláctica sobre el tejido mamario.

Anemia

Se debe a la falta de testosterona que es un hormona clave en la la médula ósea para la producción de glóbulos rojos.

Efectos cardiovasculares y diabetes

El riesgo de hipertensión, infarto de miocardio y diabetes es más elevado en los pacientes bajo tratamiento hormonal con análogos LH-RH.

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