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HBP: Crecimiento benigno de la próstata

Desde la pubertad, la próstata experimenta un progresivo aumento de tamaño debido a la acción de las hormonas sexuales, hasta llegar a los 15-20 gramos. A partir de los 35 años se inicia un crecimiento benigno en la zona de la próstata más cercana a la uretra o a la salida de la vejiga, este proceso se conoce como hiperplasia benigna de la próstata o HBP. Dicho crecimiento puede llegar a provocar una obstrucción del flujo normal urinario, estrechando el paso de la orina a través del cuello de la vejiga y/o de la uretra prostática. Además, existe otro factor que contribuye a la obstrucción: el aumento en la tensión de las fibras musculares que, a modo de anillo, rodean el cuello de la vejiga y el primer tramo de la uretra prostática.

La HBP afecta aproximadamente al 50% de los varones entre 51 y 60 años, llegando al 90% en varones de 80 años, pero sólo el 30% presentan una sintomatología importante.

hiperplasia benigna de prostata

¿Cuáles son las causas de la hiperplasia benigna de la próstata?

  • Andrógenos: Los andrógenos u hormonas sexuales masculinas (testosterona y dihidrotestosterona) son necesarios para el desarrollo de la HBP. Los pacientes que han sido castrados antes de la pubertad o aquéllos con alteraciones genéticas en las que no se producen o no actúan correctamente los andrógenos, no presentarán HBP.
  • Factores familiares y genéticos: Se ha demostrado que la HBP posee un componente hereditario (autosómico dominante) en un 50% de los hombres tratados quirúrgicamente por HBP antes de los 60 años. En cambio, sólo un 9% de los intervenidos después de los 60 años poseen dicho factor hereditario.

¿Existen factores de riesgo para desarrollar la HBP?

La obesidad, un consumo excesivo de grasas saturadas y proteínas de origen animal, la falta de ejercicio físico y un consumo excesivo de alcohol están relacionados con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Por ello, es recomendable aumentar el consumo frutas y verduras (dieta cardiosaludable), mantener un peso adecuado, practicar ejercicio físico, no fumar y consumir alcohol de forma moderada.

¿Progresa la HBP hacia el cáncer de próstata?

No, la HBP es un proceso benigno y no es causa de cáncer prostático, aunque ambos procesos suelen coexistir. Es por ello que recomendamos realizar un estudio analítico en sangre para evaluar los niveles de PSA y aconsejamos efectuar un tacto rectal.

¿Es necesario tratar, en todos los casos, la HBP obstructiva?

No, sólo recomendamos el tratamiento en pacientes que presentan una sintomatología acusada, alterando su calidad de vida (factores que se valoran en el cuestionario I-PSS), o en pacientes que presentan complicaciones como retención de orina, piedras en la vejiga, infecciones urinarias de repetición, sangre en la orina o, con mucha menor frecuencia, afectación de la función renal. Una próstata grande no indica, necesariamente, que se deba iniciar un tratamiento.

La elección del tratamiento adecuado, ya sea un tratamiento farmacológico o tratamiento quirúrgico, dependerá de la severidad de los síntomas que presenta el paciente. Así, un diagnóstico precoz permitirá un tratamiento conservador mientras que un diagnóstico tardío, con sintomatología severa, suele requerir un tratamiento más agresivo.

Embolización de las arterias prostáticas.

En el año 2008 se demostró, por vez primera y en el modelo animal, la eficacia y seguridad de la embolización de las arterias prostáticas (EAP) para el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata (HBP).

En el año 2010,  el Dr. FC Carnevale del Instituto de Radiología de Sao Paulo, publicó su experiencia en dos pacientes que sufrían  retención urinaria y  llevaban sonda vesical, ello debido a la HBP. El procedimiento se realiza bajo anestesia local y consiste en introducir, a través de una de las arterias femorales, un catéter con el que el radiólogo alcanza las arterias prostáticas (foto 1) y,  una vez allí,  inyecta unas microesferas de alcohol polivinilo que bloquean el flujo sanguíneo prostático (foto 2). Los pacientes son dados de alta en menos de 24 h con tratamiento antibiótico y analgésico-antiinflamatorio. En estos dos pacientes se retiro la sonda las dos semanas del EAP  y ambos reanudaron una micción espontánea y confortable.

En 2011, el Dr. JM Pisco del Departamento de Radiología de la Nueva Universidad de Lisboa, publicó los primeros resultados en 15 pacientes con HBP que no habían respondido al tratamiento farmacológico. Después de la EAP un 70% de los pacientes mostraron una reducción significativa de la sintomatología urinaria y una franca mejoría en los índices de calidad de vida.

Al reducir de forma muy notable el aporte sanguíneo a la glándula prostática, se consigue disminuir su tamaño, entre un 30-40%, mejorar significativamente la obstrucción urinaria secundaria a HBP y todo ello sin merma alguna en la función sexual. Ni la erección ni la eyaculación resultan afectadas.

Flujo sanguíneo arterial (lóbulo d. prostático)

Ausencia de flujo tras EAP

Se trata de una nueva técnica no invasiva, ambulatoria y eficaz en el tratamiento de la HBP sin ningún efecto adverso en la esfera sexual. Serán necesarios más estudios para comparar su eficacia frente a las técnicas quirúrgicas tradicionales pero los primeros resultados son, sin duda, prometedores.