• Historia clínica: El especialista realiza una serie de preguntas sobre la sintomatología urinaria que presenta el paciente y las medicaciones que está tomando y que pueden afectar su micción. También se plantean una serie de preguntas a través del cuestionario I-PSS (International Prostate Symptom Score), donde se puntúan las molestias miccionales (0-35 puntos) y el impacto que ocasionan los síntomas en la calidad de vida (0-6 puntos).
  • Analítica: A partir de los 45 años es recomendable realizar controles de los niveles de PSA (total y libre) en sangre de forma periódica para el diagnóstico precoz del cáncer de próstata. Con la edad y con el crecimiento benigno de la próstata, o a causa de infecciones de la próstata, se producen aumentos de los niveles de PSA, que el especialista debe valorar en cada caso. También se realiza una analítica de orina para valorar la presencia de sangre o de una infección.
  • Tacto rectal: Permite conocer la consistencia de la próstata, valorar el tamaño de la glándula y si nos encontramos con una zona sospechosa. Con niveles de PSA bajos, el tacto rectal ya no se considera necesario para el diagnóstico del cáncer de próstata.
  • Flujometría: El paciente orina en un aparato que mide el caudal miccional, proporcionando una serie de parámetros (flujo máximo, flujo medio, índice de flujo, etc.) que nos permiten conocer el grado de obstrucción.
  • Ecografía urológica: El especialista practica un estudio ecográfico completo de los riñones, la vejiga y la próstata. Esto permite conocer si la vejiga presenta cambios en su grosor debido a la obstrucción y valorar la presencia de residuo después de la micción. También se observa con detalle la próstata, valorando su tamaño y forma de crecimiento. En algunos casos también se realiza una ecografía prostática por vía rectal que permite una mayor precisión en el estudio de la glándula prostática.

Descargar el cuestionario I-PSS en PDF