Láseres en el tratamiento de la HBP

En el año 1996, la FDA (agencia norteamericana responsable de la regulación de procedimientos médicos) aprobó el láser para el tratamiento de la HBP obstructiva. Desde entonces se han desarrollado muchos tipos de láseres. La destrucción del tejido prostático obstructivo (HBP) mediante estas técnicas se basa en la generación de energía térmica que, conducida a través de una fibra introducida por la uretra, se aprovecha para cortar, coagular y vaporizar el tejido, convirtiéndolo en CO2 y vapor de agua.

¿Qué tipos de láseres se utilizan?

En la actualidad, los láseres más utilizados son el Ho:YAG (láser de holmio), el KTP (láser de potasio titanil fosfato o láser verde), el LBO (láser de triborato de litio) y el SCD (láser de diodo semiconductor).

Láser de holmio

Se utiliza una fibra que permite cortar y vaporizar el tejido de forma simultánea. De este modo, es posible su utilización en próstatas grandes. El tejido de HBP es seccionado en 2 o 3 fragmentos que luego, por medio de un triturador, son fragmentados en pequeños trozos que después son extraídos. La ventaja de esta técnica es que se pueden tratar pacientes que reciben tratamiento anticoagulante y con próstatas de gran tamaño como en la cirugía abierta, pero con mucho menor sangrado y con un tiempo de hospitalización más corto, de entre 1 y 2 días. En el tratamiento de próstatas de menor tamaño, esta técnica láser no aporta ventajas sobre la RTU (resección transuretral de la próstata).

Fotovaporización prostática con láser verde (PVP)

La vaporización de próstata con láser es una técnica mínimamente invasiva para el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata (crecimiento benigno de la próstata). El objetivo de este tratamiento es eliminar, mediante vaporización con láser, el tejido prostático que obstruye y dificulta el correcto vaciado de la vejiga. Se crea una especie de túnel a través de la próstata mediante la vaporización del adenoma prostático.

Esta técnica, que se puede llevar a cabo en próstatas de todos los tamaños (pequeñas o grandes), ofrece mejores resultados para las próstatas de hasta 80cc., pues en los casos de próstatas muy grandes puede ser necesario un nuevo tratamiento al cabo de los años por el crecimiento de nuevo tejido de HBP.

El láser verde GreenLight 180W es probablemente una de las mejores fuentes de energía para realizar esta técnica por su alta afinidad por la hemoglobina lo que proporciona gran capacidad para control de la hemostasia (sangrado).

Ventajas de la fotovaporización prostática con láser verde:

  • Cirugía segura con mínimo riesgo de sangrado y complicaciones.
  • Hospitalización muy corta (24-48 horas) con alta en el 90% de los casos sin sonda vesical.
  • Alivio rápido de los síntomas urinarios.
  • Plazo de recuperación muy corto.

Es importante destacar que este procedimiento quirúrgico no produce impotencia sexual ni tampoco incontinencia (escapes de orina) de forma definitiva.

Los pacientes tratados con esta técnica pueden llegar a presentar efectos secundarios temporales, que suelen remitir en un par semanas, que serían dificultad para orinar (escozor), urgencia miccional (aumento de la frecuencia de las micciones) y presencia de sangre en la orina.

El único efecto secundario definitivo que puede producir es la eyaculación “retrógrada” o también llamada “eyaculación seca” que consiste en que la emisión del semen durante la eyaculación se produce hacia la vejiga y no hacia el exterior.

Vaporización de próstata con láser verde con preservación de la eyaculación (EP-PVP)

Técnicas como la vaporización estándar con láser, la enucleación de próstata, la RTU de próstata o la cirugía abierta producen, como efecto secundario, una eyaculación retrógrada (emisión del semen a la vejiga durante la eyaculación) hasta en un 90% de los casos.

Las técnicas con preservación de la eyaculación consisten en desobstruir la próstata sin alterar la mecánica de la eyaculación, lo cual tiene especial interés en los pacientes con próstatas pequeñas que quieren preservar su eyaculación o que desean tener hijos en un futuro.

Esta técnica consiste en vaporizar el adenoma de próstata con láser haciendo una modificación en el procedimiento de modo que preservamos una parte de la próstata (los lóbulos apicales), de este modo dejamos indemne parte del esfínter vesical interno (el mecanismo de cierre del cuello de la vejiga) permitiendo una eyaculación normal y obteniendo una buena desobstrucción con el alivio de los síntomas urinarios. Es importante destacar que, al dejar de manera intencional, cierta cantidad de adenoma prostático, éste puede, en el futuro (muchos años después de la cirugía) volver a crecer produciendo nuevamente síntomas obstructivos que requieran un nuevo tratamiento.

Esta técnica llevada a cabo por cirujanos con experiencia consigue un éxito de hasta un 80-85% en la preservación de la eyaculación.

Láser de diodo

También se denomina “láser rojo”. Este láser requiere una energía máxima de 120 W y su principal ventaja es que tiene la tasa de vaporización más alta, llegando a destruir 7 gramos en 10 minutos, así como una coagulación más potente que los otros modelos de láser. Se pueden tratar próstatas de hasta 80 gramos de peso y el procedimiento puede ser monitorizado mediante control ecográfico. A las 24 horas de la operación se retira la sonda vesical y el paciente recibe el alta.

Enucleación de próstata con láser verde (GreenLEP)

La enucleación endoscópica de próstata con láser es una técnica muy novedosa y mínimamente invasiva que permite el tratamiento próstatas de todos los tamaños, pero su principal ventaja reside en el tratamiento de próstatas grandes (>80 cc) en las que ofrece mejores resultados que las otras técnicas, permitiendo llevar a cabo la cirugía en un menor lapso y con resultados mucho más duraderos (a diferencia de otras técnicas que pueden requerir reintervenciones años después por crecimiento del tejido residual), está procedimiento permite un tratamiento definitivo ya que elimina totalmente el adenoma. Compite con la cirugía abierta o la resección transuretral clásica, aportando todas las ventajas del láser.

Está técnica también se conoce con el acrónimo GreenLEP (Green laser enucleation of the prostate o enucleación de próstata con láser verde). Consiste en separar todo el adenoma prostático con el láser (reproduciendo lo que se hace con el dedo en la cirugía clásica abierta), e introducirlo posteriormente en la vejiga para extraerlo, una vez ha sido triturado mediante un aparato llamado morcelador, a través de la uretra.

Puede realizarse también una técnica híbrida que combina la enucleación con la vaporización -vapoenucleación- que consiste en enuclear el lóbulo medio (parte central del adenoma de la próstata) y vaporizar los lóbulos laterales. Al final de la cirugía se extrae el lóbulo medio enucleado mediante el morcelador al igual que en la enucleación. Otra ventaja es que el tejido extraído se puede analizar para descartar el cáncer (otras técnicas como la vaporización con láser no permiten extraer tejido para el análisis anatomopatológico, ya que el tejido ha sido vaporizado).

Puede llevarse a cabo con otras fuentes de energía y otros tipos de láser (Holmium o Thulium), sin embargo lo importante es la experiencia del cirujano y no la fuente de energía utilizada.


Hospital Quirón Teknon
Dr. Jose Mª Gil-Vernet

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