Retrasando el reloj: Dieta y envejecimiento

Seguir una dieta saludable hace retroceder el reloj que marca el envejecimiento de nuestras arterias y puede frenar, de manera efectiva, la prevalencia de la hipertensión arterial que aparece a edades avanzadas y que afecta, especialmente, a los países industrializados.
Este efecto beneficioso de la dieta ya había sido sospechado en base a los estudios epidemiológicos realizados en las últimas décadas. Hace más de 80 años se publicó un trabajo en Alemania donde los investigadores observaron que los monjes trapenses vegetarianos no experimentaban el aumento de la presión arterial asociado con el envejecimiento mientras que los monjes benedictinos, omnívoros, si que sufrian un aumento en las cifras tensionales (Med. Klin 1930;. 25:929-31).

En la actualidad se han llevado a cabo varios estudios sobre la influencia de la dieta en la tensión arterial. Los más importantes son el DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension) dieta baja en sodio y las variaciones de la dieta mediterránea.

“Podría decirse que la dieta DASH baja en sodio hace retroceder 30 años las cifras de presión arterial en 4 semanas”, dijo el Dr. Frank Sacks M., profesor de prevención de enfermedades cardiovasculares de la Harvard School of Public Health (Boston).

En el estudio se seleccionaron al azar 412 pacientes, con edades comprendidas entre los 23-76 años. El 41% de los pacientes sufrían hipertensión arterial en fase 1 y se les asignó una dieta DASH o una dieta típica estadounidense durante 90 días. En ese período, los sujetos de cada grupo fueron asignados aleatoriamente a un consumo alto, intermedio o bajo de sal. El peso de los pacientes se mantuvo constante mediante el control diario de las calorías ingeridas.
Durante los 30 días de ingesta alta de sodio (3,5 g/día) la pendiente de la presión arterial sistólica media, en el grupo de control, aumentó en 0,33 mm Hg por año de vida.
Por el contrario, la pendiente para el grupo de la dieta DASH, con un bajo contenido de sodio de 1,2 g/día fue de 0 mm Hg por año. Es decir, la presión arterial sistólica media durante ese mes fue de 125 mm Hg en los sujetos de más edad (55-76 años), exactamente las mismas cifras que presentaban los pacientes más jóvenes (23-41 años) Am. J. Cardiol 2004.; 94:222-7.

“Ello se debe a que los efectos de la dieta, tanto positivos como negativos, son mucho más potentes en las personas mayores que en los más jóvenes” dijo el Dr. Sacks, presidente del comité directivo del National Heart, Lung and Blood Institute, patrocinador del estudio DASH.

De hecho, entre los participantes en el estudio mayores de 45 años y con hipertensión leve, el pasar de una dieta de control con alta ingesta de sal a la dieta DASH con una ingesta baja de sal, durante un mes, resultó en una reducción de 15 mm Hg en la presión arterial sistólica.
Se trata de cifras importantes en un tratamiento dietético no asociado a pérdida de peso. El efecto fue casi el doble de la reducción de la presión arterial con la dieta DASH, baja en sodio, observado en los pacientes hipertensos más jóvenes.

La dieta DASH es parecida a la dieta que la American Heart Association recomienda en sus guías para la salud cardiovascular y para el tratamiento dietético de la hipertensión arterial (Hypertension 2006, 47:296-308). La dieta DASH recomienda el consumo aves de corral, pescado, nueces y legumbres en lugar de carne roja. También aconseja productos lácteos sin grasa, frutas y verduras y granos enteros. En www.dashforhealth.com se encuentra información sobre esta dieta y en www.mayoclinic.com/health/dash-diet-recipes/RE00089 hay buenas sugerencias para cocinar de forma saludable

La dieta mediterránea tradicional tiene mucho en común con la dieta DASH. En un trabajo reciente la Dra. Katherine Esposito de la Universidad de Nápoles y sus colaboradores realizaron un meta-análisis de 50 estudios epidemiológicos y ensayos controlados aleatorios sobre los efectos de la dieta mediterránea en el síndrome metabólico.
Los investigadores demostraron que la dieta mediterránea protege y frena la aparición del síndrome metabólico. Por otra parte, en los pacientes con síndrome metabólico esta dieta redujo, de forma significativa, la presión arterial, tanto sistólica como diastólica, los triglicéridos y los niveles de glucosa en la sangre, también disminuyó el perímetro abdominal y los marcadores inflamatorios y aumentó los niveles del colesterol HDL(J. Am Coll Cardiol 2011; 57:1299-313) .

En otro trabajo, la Dra. Esposito y sus colaboradores observaron que el seguimiento de una dieta mediterránea permitió a un 30% de hombres obesos, afectos de disfunción eréctil, recuperar su actividad sexual (Public Health Nutr. 2006;. 9:1118-20). Una mejoría similar, en cuanto a función sexual se refiere, fue observada las mujeres con síndrome metabólico y con un diagnóstico previo de disfunción sexual femenina (Int. J. impot Res. 2007;. 19:486-91).

Estas mejoras en la función sexual provienen, probablemente, de los efectos saludables de la dieta mediterránea sobre la función endotelial (Am. J. Clin Nutr 2009; 90:263-8). Del mismo modo, los investigadores han demostrado que la dieta DASH mejora la función endotelial en la microcirculación.

La fisiopatología de la hipertensión es compleja. La obesidad juega un papel importante, como también lo hace el envejecimiento de los riñones, afectando a la retención de sodio. La rigidez de las grandes arterias aumenta con la edad, mientras que la elasticidad disminuye. Estos cambios vasculares, resultantes de las calcificaciones y de la hiperplasia del músculo liso, se suponía que eran irreversibles pero las evidencias científicas demuestran que esto no es así.

En el estudio Exercise and Nutrition Interventions for Cardiovascular Health (ENCORE), investigadores de la Universidad de Duke comprobaron que la dieta DASH mejora significativamente la rigidez arterial central, medida por la velocidad de la onda de pulso, así como la hipertrofia ventricular izquierda, la sensibilidad barorrefleja y la presión arterial sistólica y diastólica. Si se complementaba la dieta DASH con un programa de pérdida de peso se obtenían mejores resultados que con la dieta sola (Arch. Intern Med 2010; 170:126-35).

“Las arterias envejecidas pueden llegar a ser rejuvenecidas mediante un tratamiento dietético. La elasticidad juvenil de las arterias puede ser restaurada, al menos parcialmente y, a nivel de la microcirculación, se puede consiguer una mejoría de la función endotelial. Por otro lado, la hipertensión arterial puede ser tratada o evitada siguiendo una dieta óptima durante un período corto de tiempo “, concluyó el Dr. Sacks en las sesiones científicas anuales de la American Heart Association en Orlando.

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