Tratamiento de la HBP obstructiva

La orientación terapéutica dependerá de la severidad de los síntomas que presenta el paciente y podemos dividirla en tres grupos:

  • Seguimiento periódico (watchful waiting): Recomendado para aquellos pacientes con síntomas leves y sin afectación en su calidad de vida. El especialista le aconsejará una revisión periódica para asegurarse de que no sufre ninguna complicación derivada de la HBP.
  • Medicación: Existen dos grandes grupos de fármacos, que son los alfa-bloqueantes y los inhibidores de la enzima 5-alfa-reductasa.
  • Alfa-bloqueantes: Estos fármacos fueron inicialmente utilizados para el tratamiento de la hipertensión arterial porque actúan relajando el músculo que rodea las arterias. Esta misma acción es la que se produce sobre los músculos que rodean el cuello de la vejiga y la uretra prostática, mejorando así el caudal urinario. Los alfa-bloqueantes no disminuyen el tamaño de la próstata ni afectan los niveles de PSA. Los más utilizados son la tamsulosina, alfuzosina y silodosina, que son más uroselectivos. Se administran por vía oral con una única dosis diaria ya que su formulación mantiene el efecto durante 24 horas. También, aunque en menor proporción, se usa la terazosina y la doxazosina. La mejoría de los síntomas se aprecia a las 2-4 semanas de haber iniciado el tratamiento, alcanzando su máxima eficacia a los 3 meses. Como efectos secundarios cabe destacar la congestión nasal, la hipotensión ortostática o postural, el cansancio y la eyaculación retrógrada (el semen se dirige a la vejiga durante la eyaculación por la relajación muscular del cuello vesical).
  • Inhibidores de la enzima 5-alfa-reductasa: Son fármacos que actúan impidiendo que la testosterona se convierta en dihidrotestosterona, suprimiendo así el crecimiento prostático y disminuyendo en un 25-30% el tamaño de la próstata. Son más beneficiosos en próstatas de más de 40 gramos y la mejoría de los síntomas se aprecia partir del sexto mes de tratamiento. Estos fármacos disminuyen el riesgo de retención urinaria y la necesidad de someterse a un procedimiento quirúrgico en el futuro. Actualmente hay dos fármacos en el mercado (la finasterida y la dutasterida), que se administran por vía oral con una única dosis diaria. Los efectos secundarios más frecuentes son la disminución del deseo sexual (4%), la disfunción eréctil (7%), la disminución del volumen de semen (2%) y la ginecomastia (2%). Hay que tener en cuenta que disminuyen los niveles de PSA, por lo que se debe aplicar un factor de corrección para conocer su nivel real.
  • Tratamiento combinado: Si los síntomas son severos, pueden combinarse un alfa-bloqueante con un inhibidor de la enzima 5-alfa-reductasa, pues se ha visto una mayor eficacia en la mejoría urinaria cuando se utilizan dos fármacos. Existe en el mercado una forma farmacéutica que asocia dutasteride y tamsulosina.

¿Es eficaz la fitoterapia en el tratamiento de la HBP?

No lo es. En el siglo pasado, cuando todavía no se disponía de fármacos eficaces como los que hemos mencionado, el especialista recurría a la prescripción de los llamados “remedios naturales” como los extractos de Pygeum africanum, Serenoa repens, Hypoxis rooperi, Urtica dioca, semillas de calabaza, etc. En algunos casos mejoraban la sintomatología pero era debido al conocido “efecto placebo” y no a una actividad farmacológica concreta.

En la actualidad, hasta un 34% de pacientes con HBP los utilizan, pues piensan que son productos “naturales” y “seguros”, creyendo que con su uso podrán evitar procedimientos quirúrgicos y, con falsas esperanzas, prevenir el cáncer de próstata. La realidad es que los últimos trabajos científicos no han demostrado eficacia alguna de la Serenoa repens ni del Pygeumn africanum comparados con el placebo. En el año 2006 un estudio publicado en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine demostró que la Serenoa repens no mejoraba la sintomatología de la HBP obstructiva.

Hoy en día las guías de la American Urological Association (AUA) sobre HBP no recomiendan el uso de la fitoterapia y nosotros no consideramos que sea lícito el uso de placebos cuando existen fármacos de probada eficacia en nuestro medio. En un estudio publicado en la revista Urologic Clinics of North America (2011) se ha demostrado que la Serenoa repens o palmito enano no tiene ninguna eficacia en el tratamiento de los síntomas provocados por la HBP. Poco después, en la revista JAMA se publicó un ensayo clínico randomizado donde se utilizó una dosis elevada, el triple de la habitual, de extracto de Serenoa repens. Los resultados fueron concluyentes y demostraron que el palmito enano no es más efectivo que el placebo para aliviar la sintomatología miccional en la HBP. En Dic-2012 un estudio de la Cochrane Library demuestra que la Serenoa repens no mejora, ni siquiera cuando se admistra en dosis elevadas, ni la sintomatología urinaria ni, tampoco, disminuye el tamaño de la próstata.

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